viernes, mayo 19, 2006


En estos días que coinciden con el notable marketing desplegado para la presentación de la película "El Código da Vinci", y a un mes de la presentación del Evangelio de Judas, es interesante que los católicos abramos los ojos ante el trasfondo oculto tras esta curiosa y coincidente campaña mundial con un objetivo único y preciso: destruir la Iglesia Católica.
Transcribo este interesante comentario de Augusto Salinas, publicado en el interesante blog El Rincon de Michelle





LOS CRISTIANOS, ¿DE REGRESO A LAS CATACUMBAS?

El Cristianismo, y en particular la Iglesia Católica, están en la mira de los peores enemigos de la civilización occidental. No, no me estoy refiriendo a los terroristas islámicos o a mandatarios de Irán y Corea del Norte, sino a quienes, habiendo sido educados en la cultura y los valores occidentales y gozando de los derechos que nuestra sociedad garantiza a todos nosotros, intentan acabar desde adentro con los fundamentos de nuestra civilización, con una saña, un odio y un resentimiento incomprensible y siniestro, que sólo tiene algún paralelo en la antigua Roma pagana y en los autores del Holocausto.El caso paradigmático de este ataque despiadado e inmerecido es la publicación del thriller del hasta hace poco obscuro y desconocido Dan Brown, autor de El Código Da Vinci. Esta novela de ficción ha sido un éxito de ventas en todo el mundo. Con más de 45 millones de ejemplares vendidos, se trata –como señala Jesús Ginés, de quien he tomado varios antecedentes- de un fenómeno propio de la cultura de masas. Su argumento, que quiere ser ingenioso, se fundamenta en las siguientes aseveraciones:

§ Jesús no es Dios: el emperador Constantino lo deificó en el concilio de Nicea del año 325.

§ Jesús tuvo como “pareja” a María Magdalena y sus hijos son el Santo Grial, entre otras cosas fundadores de la dinastía Merovingia en Francia, predecesores de los Templarios y protagonistas de prácticamente todos los grandes hechos de la historia de la humanidad.

§ Jesús y María Magdalena representan la dualidad masculina-femenina (como Isis y Osiris); los primeros seguidores de Jesús adoraban "el sagrado femenino"; esta adoración está impresa en las catedrales de los Templarios y en la secretísima Orden del Priorato de Sión -a la que pertenecía Leonardo Da Vinci.

§ La malvada Iglesia Católica inventada por Constantino asesinó a millones de mujeres en la Edad Media y el Renacimiento, destruyó todos los evangelios gnósticos y dejó sólo los cuatro evangelios más convenientes a sus fines.

§ El maquiavélico Opus Dei es el encargado de que el secreto salga a la luz. Nadie debe saber que el Grial son los hijos de Jesús y María Magdalena y que el primer dios de los "cristianos" gnósticos era femenino.

Semejante sartal de mentiras y ficciones a medias no es fruto de la fértil imaginación de Brown; en realidad, en gran parte son invenciones gnósticas medievales; el resto es un conjunto de citas y copias a la letra de textos esotéricos apócrifos, folletos paracientíficos y pseudohistorias conspirativas. . Esto no es obstáculo para que cierta crítica alabe sin reserva el “trabajo de investigación histórica” que se incluye en el texto. Los críticos literarios del Chicago Tribune y del New York Daily News, entre otros, no han sido capaces, o no han querido, ver las equivocaciones, las verdades a medias, las tergiversaciones y las mentiras que abundan en la novela; por el contrario, valoran la falsa “erudición” y el “profundo saber histórico” del autor. La cuestión es dañar y debilitar lo más posible los cimientos de la Iglesia, que a su vez es la piedra en que se edificaron Europa primero y Occidente después.
¿Cuál es la intención del autor? En realidad, Dan Brown deja en claro que no ha escrito una novela llena de despropósitos sólo para divertir a las masas. En su página web puede encontrarse esta verdadera joya: "… el secreto que revelo se ha susurrado durante siglos. No es mío. Es cierto que puede ser la primera ocasión en que el secreto se desvela con el formato de un thriller popular, pero la información no es nueva. Mi sincera esperanza es que El Código Da Vinci, además de entretener a la gente, sirva como una puerta abierta para que empiecen sus investigaciones".Desde luego, Brown está mixtificando una vez más, porque su verdadero propósito es ganar dinero por sacos; para ello no importa mentir, calumniar y denigrar. Porque, ¿de qué otra manera se entiende que pretenda demonizar a un movimiento católico como el Opus Dei, cuyo único y declarado propósito es preservar y aumentar la fe cristiana a través de la santificación del trabajo? ¿Qué le ha hecho la Obra a Brown para que la presente como una secta diabólica, dispuesta a matar por medio de un asesino sádico que es numerario y lleva cilicio bajo sus ropas?
El cristiano verdadero, aquel que cree en las Escrituras y deposita toda su fe en el Evangelio, sabe de la perversidad que se esconde en las páginas aparentemente “divertidas” de El Código Da Vinci. Basta con recordar el Evangelio según San Juan, donde se lee que Santo Tomás dice al ver a Jesús resucitado: Ho Kurios mou ho Theos mou (Mi Señor y mi Dios) [Juan 20,28] El Nuevo Testamento está repleto de testimonios en que se reconoce la Divinidad de Jesús Cristo.Mentiras o, más caritativamente, “errores”, hay pràcticamente a razón de uno por página. Sólo algunos ejemplos:

- La Mona Lisa no es un dios andrógino, sino simplemente la mujer de Francesco del Giocondo, un próspero comerciente florentino

- El Priorato de Sión, una entidad milenaria según la novela, y a la cual habría pertenecido Leonardo, fue fundada en 1956 por un grupo de chiflados franceses, que aparentaron ser los sucesores de los Templarios.

- La protagonista, supuesta descendiente de Jesús y María Magdalena, se protege con el cuadro de Leonardo La Madonna de las Rocas como un escudo y lo aprieta tanto a su cuerpo que la pintura se dobla. Esto es más que asombroso, porque este cuadro es una pintura sobre madera, de casi dos metros de alto.
¿Vale la pena ayudar a desenmascarar el mayor fraude literario de los últimos años? Pienso que los cristianos no podemos dejar que nos encierren de nuevo en las catacumbas. Desde luego, sé que la respuesta cristiana no puede ser igual a la de la sociedad musulmana, que quemó, asoló e intimidó por la violencia a más de un estado occidental cuando se caricaturizó a su Profeta. Ningún miembro de la Iglesia va a emitir una fatwa en contra de un bastardo ambicioso. No puede ser igual porque nuestros valores son diferentes. Pero creo que por mucho tiempo hemos sido demasiado tolerantes, o indiferentes, o simplemente indolentes. Aquí no se trata de una caricatura. Se trata de una serie de ofensas y ataques innobles y cobardes, detrás de los cuales no se sabe bien qué o quiénes se esconden. Excepto, claro está, de la inmensa cantidad de dinero que se gana pisoteando la honra y la dignidad de las personas, algo que ya se ha hecho un hábito en algunos políticos, intelectuales y periodistas de la farándula. Primero fue El Código Da Vinci seguido de una serie de pseudohistorias sobre el tema, publicadas de inmediato por editoriales ávidas de dinero, después fue el National Geographic con el apócrifo Evangelio de Judas, y pronto veremos en la televisión un “comic” nada menos que con Su Santidad el Papa como protagonista. Podríamos agregar a la lista las intenciones inconfesables de los legisladores socialistas de la Unión Europea, que aspiran a borrar de la historia de Europa al Cristianismo. Si no exigimos respeto ahora, mañana estaremos de nuevo en el Coliseo, listos para ser comidos por los renegados, resentidos y amargados de este mundo. Como cristianos occidentales, debemos exigir respeto por nuestras creencias y por cualquier otra religión. Debemos apelar al Derecho, presionar a nuestros legisladores, cuidar de nuestra dignidiad como personas. No podemos olvidar la vía que escogió el Imperio Romano para quedar fuera de la historia.

Nuestro silencio sólo resultará en una civilización autodestruída o, lo que es lo mismo, el fin de Occidente.

2 Comments:

Blogger cristian said...

Muy lindo, estimados lectores católicos, ningún comentario. Con esta comodidad y falta de compromiso de los cristianos con su fe, Satanás tiene vía libre.
Antes los cristianos morían cantando ante los leones y las hogueras; ahora, no son capaces de levantar el dedo índice para opinar en un blog, cómodamente sentados.

5/24/2006 8:28 a. m.  
Blogger dronbyfoto said...

Hey what a great site keep up the work its excellent.
»

8/11/2006 1:17 p. m.  

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