lunes, junio 26, 2006

Los reaccionarios Concertacionistas

Cada vez que leo una columna del profesor de Filosofía del Derecho, Aldo Valle en “El Mercurio de Valparaíso” quedo desconcertado. Además que escribe cada tontera, que debiera seguir el consejo del filósofo vienés Ludwig Wittgestain, quien dijo: “Si no tienes nada que decir, quédate callado”.

Así, leyendo la última columna de este señor, me doy que cuenta que los conservadores y reaccionarios están en la Concertación y no en la Derecha. Los reaccionarios de la Concertación desean volver al período de 1938 y 1973, en el cual el Estado copaba todas las actividades. Era ineficiente y nunca innovó. Era propio del Chile antiguo una alta inflación que probablemente, según la lógica de este señor, favorecía a los ricos. La Derecha es reaccionaria cuando la atacan, esto es, re-acciona, como lo haría cualquier animal si es agredido, mientras la Concertación es reaccionaria porque quiere revivir las políticas mercantilitas de las monarquías absolutas de los siglos XVII y XVIII que eran idénticas al período 1938-1973.

Escribe: “Para esa "mayoría" que sustenta el libre mercado en economía y en todos los ámbitos de la vida social, el ideal es que todo se ajuste a la ley de la oferta y la demanda, es decir, que vales según cuanto tengas.” ¡Qué ignorancia!

Más adelante escribe: “En 1980, recuerde, los chilenos al votar por la Constitución decidieron por un principio y una regla fundamentales. El principio dice que el Estado debe ser subsidiario y prestar servicios en la menor medida posible, y ojalá al más bajo costo para la economía. Es decir, poco gasto público para que los impuestos a la riqueza privada sean lo más prudente y no interfieran en las decisiones de las empresas”.
De nuevo el cliché de izquierda como si la economía no afectase a las personas comunes y corrientes, solamente a las empresas. ¿Las Pymes?

Ahora descubro que el profesor Aldo Valle pertenece a los denominados autoflagelantes: “A esto habría que agregar que en la Concertación existen intelectuales y políticos que tienen dudas de cambiar dicho estado de cosas, pero más objetivo e importante es que aunque quisieran no podrían hacerlo. Por una y otra razón, los llamados autoflagelantes, es decir, los críticos al olvido colectivo de un Estado social -con más recursos- terminaron resignados o buscando otros derroteros, como píldoras o preservativos, para no parecer autocomplacientes.” Sin embargo, ese Estado Social nunca cumplió su cometido, ya a los burócratas les gustaba despilfarrar la plata. No existía una evaluación de proyectos. Por tanto, lo que dice el profesor es mentira. Por eso, cuando el sociólogo Tomas Moulian publicó el libro “Chile: Anatomía de un mito”, parte de la izquierda Concertacionista se identificó con el libro.

Termina con estas palabras, en el cual uno descubre que quien ha gobernado el país en estos dieciséis años, ha sido la oposición: “Así, siempre el mercado producirá muchos pobres y el Estado tampoco nunca tendrá para tantos, no sólo en educación. Pero esto es lo coherente, ¿para qué van a dar por vía pública lo que ganan y no dan en privado? Aquí hay otro gran misterio: si la economía liberal es tan buena, ¿de dónde salen tantos pobres? Pero no se olvide, en las próximas elecciones ese mismo orden misterioso quedará asegurado.”
La pobreza no es producto de la libre elección, mercado o interacción entre los individuos, sino que es producto de las políticas estatistas como la reforma laboral. A los socialistas les gusta usar camisas de fuerza.
Creo que las palabras de Aldo Valle reflejan que no se siente augusto con el cuarto gobierno de la Concertación, ni con quien lo encabeza.

Termino con un posteo de “El Mercurio de Santiago” que lector escribió a propósito de una columna de Alvaro Bardón sobre el Chile de 1938 a 1973: “En las casas de los pocos afortunados que tenían un televisor (en blanco y negro, por supuesto) se reunían docenas de amigos para ver un partido de fútbol o simplemente maravillarse con la codiciada cajita mágica. Burócratas de alto rango habían decretado que los chilenos no debíamos ver televisión pero se vieron obligados a autorizar las transmisiones a raíz del campeonato mundial de fútbol Chile 62. Los funcionarios habían decretado que los chilenos podíamos consumir solamente dos tipos de leche. Una con tapa blanca y otra con tapa roja. La con tapa roja era más cara porque tenía un patacón de grasa en el cuello de la botella para cumplir con las regulaciones emitidas por el Ministerio de Salud. El Ministerio de Economía había decretado que sólo podía fabricarse dos tipos de pan; el “corriente” y el “especial”. El Ministerio de Agricultura determinaba cuanto vino podían producir los agricultores. La máxima aspiración de los chilenos de clase media de aquella época era adquirir una Citroneta, uno de los tres únicos vehículos cuyo ensamblaje estaba permitido. A aquel ridículo y espantoso armatoste con motor de moto podían acceder –debido a su precio- después de haber trabajado durante 35 o más años en alguna repartición pública con estatuto de privilegio y haber cobrado el desahucio. Los artículos importados eran inalcanzables para nueve de cada diez chilenos debido a los exorbitantes aranceles aduaneros. Existía además una interminable lista de artículos cuya importación estaba simplemente prohibida. Todo intento de innovación, creatividad o emprendimiento era inmediatamente sofocado por una avalancha de regulaciones, controles e intervenciones con la excusa de “la defensa del bien común”.
A ese Chile desea volver Aldo Valle.

7 Comments:

Blogger AndreaQ said...

Son mipoes lo izquierdistas ........

Si vivieran como vivian hace 33 años atras, quedaria la escoba.

Y es obvio : que todo tiempo pasado no fue mejor.

Pero la izquierda nunca lo quiere ver , estan tan acostumbrados a las criticas , que se contradicen

6/26/2006 6:03 p. m.  
Blogger cristian said...

¿ Qué más da lo que opine Aldo Valle? ¿Quién es ese señor para darle tanta importancia?

6/27/2006 8:36 a. m.  
Blogger Alvaro71 said...

La descripción que haces en el último párrafo es, por decir lo menos, espeluznante.
Lo peor de todo es que hay muchos a los que les gustaría vivir en un país como ese, producto de su ignorancia o incapacidad para resolver sus propios fracasos.
saludos,

6/27/2006 9:16 a. m.  
Blogger Koke said...

Aldo Valle es un anacronismo viviente, representa al viejo mundo izquierdista. Dudo que muchos de los renovados esté de acuerdo con él.

Me tinca que El Mercurio lo publica para que todos nos demos cuenta de que la izquierda no se puede aferrar a nada sino a su pasado.

6/27/2006 1:57 p. m.  
Blogger ddumping said...

Really amazing! Useful information. All the best.
»

8/19/2006 6:52 p. m.  
Blogger augustito said...

ni izquierda ni derechas
son lo mismo; una misma derecha


PUDRANSE CERDOS BURGUESES FASCISTAS!

9/24/2007 6:45 p. m.  
Blogger cuarto2007 said...

Creo que entendiste mal el articulo de Valle (por lo menos lo último que citaste). Y la frase de Wittgenstein es "sobre lo que no se puede hablar es mejor callar" y también la ocupaste mal porque no se refiere a algo completamente distinto, quizás si hubieras leído todos los otros capitulos anteriores a esas últimas tres palabras del libro, te habrías percatado.

3/07/2008 9:01 p. m.  

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